La cocina es sencilla y honesta.
De costa.
Ingredientes frescos, sabores claros, platos que no necesitan explicación ni traducción.
No se busca sorprender ni elevar nada de más. Se busca que se antoje, que se disfrute, que acompañe el momento.
Hay propuestas para sentarse con calma y otras para picar sin pensarlo demasiado. Todo convive en el mismo tono. Nada exige cambiar de ritmo ni de ánimo.